Una apnea viene definida por el cese completo de la señal respiratoria (medida por termistor, cánula nasal o neumotacógrafo) de al menos 10 s de duración.
Existen, fundamentalmente, tres tipos de apnea:
Obstructiva: ausencia de la señal respiratoria en presencia de esfuerzo respiratorio (movimientos toracoabdominales).
Central: ausencia de señal respiratoria y ausencia de esfuerzo respiratorio (no se detectan movimientos toracoabdominales).
Mixta: apnea que habitualmente comienza como central y termina con un componente obstructivo.
Generalmente, la respiración durante el sueño continúa en forma normal, aunque los músculos de las vías respiratorias superiores se relajen.

Pero en algunos casos (por ejemplo, la obesidad es un factor de riesgo), los músculos alrededor de la lengua y de la úvula se relajan demasiado, retroceden y así obstruyen la vía respiratoria. Esto restringe e incluso obstruye la respiración normal.